Un sonido es una sensación que se genera en el oído a partir de las vibraciones de las cosas. Éstas se transmiten por el aire u otro medio elástico, como por ejemplo el agua.

Es captado principalmente por el oído, aunque si es de muy baja frecuencia (sonido grave) y muy intenso puede provocar sensaciones en otras partes del cuerpo, por ejemplo en el estómago, y hasta cosquilleos en la piel. Esto último suele suceder al acercarse mucho a un baffle de graves (denominado woofer) en un sistema de gran amplificación o refuerzo sonoro.

El sonido existe aunque no lo escuchemos. Para que el sonido pueda ser percibido se requiere que su frecuencia (la cantidad de vibraciones por segundo, o hertz, abreviado Hz) esté comprendida entre 20 Hz (sonidos muy graves) y 20000 Hz (sonidos extremadamente agudos), y además que su intensidad supere al umbral auditivo.

El hombre, así como la gran mayoría de las especies animales (y probablemente algunas vegetales), ha desarrollado la capacidad de usar el sonido para recibir y transmitir información. El sentido del oído ofrece ventajas con respecto a los otros sentidos. No necesita conexión directa como la vista, ni contacto físico como el tacto o el gusto, permanece activo durante el sueño y es mucho más rápido que el olfato a los fines de detectar situaciones de riesgo. Por otra parte, es el único sentido que actúa de una forma analítica, es decir, es capaz de descomponer el sonido en sus componentes (frecuencias) individuales, lo cual le permite distinguir unos sonidos en presencia de otros.

El sonido hace posible el lenguaje formal o simbólico, y por lo tanto la comunicación de una manera muy sofisticada entre los seres humanos. Pero el sonido también permite al hombre adquirir información contextual o ambiental sobre el medio en el que se halla inmerso. Esa información abarca desde los componentes específicamente sonoros del ambiente acústico (la “sonosfera”, es decir el conjunto de sonidos u “objetos sonoros” característicos de un determinado contexto) hasta sus cualidades espaciales (si es un ambiente abierto, cerrado, grande o pequeño, amoblado o no). (…)

Se ha estimado que el sonido, cuando se registra una temperatura de veinte grados centígrados, alcanza una velocidad en el aire de trescientos cuarenta metros por segundo. Cabe destacar, por lo tanto, que la velocidad que consigue el sonido es superior en los medios sólidos que en los líquidos, y que es mayor en éstos últimos que en los gases.

Las cualidades principales del sonido son la altura, la duración, el timbre, la textura y la intensidad (o sonoridad).


Bibliografía

Miyara, Federico Acústica y sistemas de sonido, Rosario, Universidad Nacional de Rosario, 2006

Carina

Sobre Carina

Carina Martino es docente de música con diez años de trayectoria. Impartió clases a niños de un año de edad a dieciséis. Actualmente ejerce su profesión en el nivel inicial, primario y secundario.
Creadora de Musifica y Musiteca















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